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El frío comienza a hacerse presente en los corredores y las ventanas ya permanecen cerradas. En los salones hay calefacción pero no así en las canchas. El paisaje antes matizado en colores naranjos, rojos y amarillos ahora es blanco por la nieve que lo cubre. Se recomienda a los alumnos permanecer en sus habitaciones fuera del horario de clases y abrigarse bien cuandovallan a estas.

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Érase una vez: un barman cabreado [Libre]

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Érase una vez: un barman cabreado [Libre]

Mensaje por Lovino Vargas el Mar Mayo 17, 2011 5:51 am

A Lovino le desagradaban los alcohólicos. Bien dice el dicho: Un alcohólico es alguien que bebe tanto como tú, pero que te cae mal. Él, por su parte, solo bebía en el trabajo cuando era absolutamente necesario, cuando los borrachos le reventaban los nervios, la música empezaba a estorbarle o se quebraba algo; todo lo cual sucedía en basis regular, así que de tanto en tanto se permitía un vodka. Pero no era un alcohólico, y se reservaba el derecho de mirar mal a los que sí lo eran. Ergo, todo aquel que se quedase estorbando en su barra por demasiado rato.

Salió de la salita para empleados echándose el móvil al bolsillo, con el ceño profundamente fruncido y la amenaza latente de un pésimo humor en su caminar acelerado. Miraba con desdeño a cada persona a su alrededor, en la barra y en la pista de baile, recorriéndoles en busca de una cierta clientela usual... debía estar ahí, pero ¿cómo carajo se suponía que encontrase a un posible borracho colapsado entre tanta gente? Porque seguramente lo estaba. Hacía pocos minutos que el maldito idiota le había llamado, casi que con el olor a alcohol audible en su difícil modulación hasta que dejó de responderle. Había oído un ruido. Así que...

Bueno, al menos conocía al borracho en cuestión, supuso que podía hacerse una idea de dónde buscarle. Echó a caminar, quitando de su camino a punta de codazos y miradas hostiles a quien se le cruzara; revisaría el centro de la maldita pista, la barra y el palco VIP, de momento dejando sin atender a quien se acercase a la barra por un trago.

Spoiler:
Si bien la cosa es con Gilbert, dejo el tema libre porque es lugar público y uno nunca sabe si no aparece alguien e3e
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Re: Érase una vez: un barman cabreado [Libre]

Mensaje por Gilbert Weillschmidt el Mar Mayo 17, 2011 10:44 pm

La noche había comenzado bien, había ido a buscar a su cita la cual llevó a aquel club, estaba saliendo con la chica mejor dotada del colegio, se había encargado de que todos se enterasen de aquello y había alardeado incluso captando la atención del italiano. Su meta original, y sabía que había resultado su plan por la visita que le había hecho antes de ir al trabajo, solo iría a pavonearse un poco con la chica y seguro el italiano volvería a mirarle. Un razonamiento estúpido de adolescente, pero era su idea que mediante los celos conseguir lo que quería.

Llegó al bar con una sonrisa y la chica de su brazo y ahora, 5 horas después, estaba tirado con su cabeza caída contra la barra y solo. Desde que ella se había ido se volcó a la bebida de manera desmedida y ahora había llegado el peor punto de un borracho experto, cuando ya ni sentía el sabor del alcohol, su mente no razonaba y solo hablaba sus sentimientos, que en ese momento era humillación y desesperación... aunque el albino no parecía estar en todas sus cabales. Había colapsado en un pseudo desmayo cayendo contra a borra. A vista de cualquiera parecía dormido, con su brazo flexionado y su rostro apoyado contra este, la mao con el celular estaba sobre la mesada y aún tenía el vaso alto lleno de hielo y con una bebida color celeste casi fluorecente casi a terminar, solo quedaba el fondo de esta. Si bien la cerveza casi no le embriagaba ano ser que bebiese mucho, con alcohol más fuerte como era el de los tragos de ese lugar y más que el albino había mezclado casi que probando cada uno en la lista, le había arrastrado a ese estado. Ahora solo ese resto de "scalera al cielo" era la evidencia de lo que había estado bebiendo.

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Re: Érase una vez: un barman cabreado [Libre]

Mensaje por Lovino Vargas el Vie Mayo 20, 2011 1:39 am

No era una experiencia agradable, eso de intentar ir a algún lado cuando te rodea una masa de un par de cientos de personas bailando, derramando alcohol, quemándole con sus cigarrillos, ofreciendole substancias dudosas y, en general, tratándole como si fuese uno de ellos. Jodidos dementes. En otra situación quizás le hubiese agradado un poco más, se habría detenido a conversar con alguna chica o hubiese sido, al menos, más ágil en ésto. Tranquilo, se podía cruzar la pista de baile con un martini en la cabeza y no derramar nada. Buscando a su amigo entre la multitud ya era otra cosa.

Golpeado, quemado y molesto consiguió por fin cruzar y salir, sin éxito en encontrar a Gilbert, aunque sí en mantener limpio su uniforme. El maltrecho barman resolvió regresar a la barra por ahora; si el otro no estaba allí, estaría en la sala VIP que era un lugar relativamente seguro para quedar inconsciente. De todos modos decidió darle un llamado, entrando con el teléfono al oído tras la barra y mirando en amenaza a cada una de las personas allí, en caso de que le quisieran interrumpir.

La llamada dió tono: el ringtone del albino se escuchó cercano, y el italiano se fijó de inmediato en el final derecho de la barra, donde un borracho colapsado sostenía el móvil que sonaba en su mano. Al acercarse colgó, reconociendole como hubiese hecho en prácticamente cualquier situación. Bueno, parecía dormido, si no en coma etílico... con eso era suficiente, desde aqui podía supervisarle. No sin antes blanquear los ojos, le desordenó ligeramente el cabello en gesto casi cariñoso y le quitó el vaso de alcohol de la mano.
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Re: Érase una vez: un barman cabreado [Libre]

Mensaje por Gilbert Weillschmidt el Mar Mayo 24, 2011 5:06 pm

Estaba colapsado, su mente se había ahogado en alcohol y parecía ignorar los codasos de los compañeros de barra, la música o incluso el sonido de su celular cuando sonó. Sin embargo el contacto de la mano en sus cabellos así como el de retirar el vaso de su mano le hizo sobresaltarse como si pronto sintiese que se caía de la silla... cosa que ocurrió. El sobresalto del albino le hizo perder el equilibrio que tenía de apoyar sus nalgas en el borde del banco, el banco se fue hacia atrás y el albino hacia abajo llevandose consigo el celular y el vaso... y si el barman no soltaba el vaso también arrastraría a este sobre la barra.

El golpe le había despejado lo suficiente para intentar recordar o reconocer lo que tenía a su alrededor, su mirada no podía enfocarse y se veían sus ojos irritados como si hubiese estado llorando. Era suerte, o quizás la tarjeta VIP que colgaba de su cuello de que los de segurdad no le sacasen a patadas como un borracho más en aquel lugar de alta calaña. Y es que también era, que a pesar de su estado, el albino estaba bien presentable. Ahora su cabello estaba despeinado hacia cualquier lado, incluso algunos se paraban por la revuelta de los dedos del castaño, pero en su momento estuvieron peinados y con algo de cera para marcar los mechones, vestía como siempre que salía, con unos pantalones negros de los cuales colgaban un par de cadenas a su cadera así como un cinturón negro con una hebilla que era una copia de la cruz de hierro a menor escala. Por encima una remera de mangas largas color rojo deslavado y opaco, sobre esto para cortar el frío de la noche otoñal llevaba una chaqueta de cuero y un pañuelo rojo y negro al cuello cubriendo la cruz de hierro que aún permanecía colgada a su cuello.

Su mirada perdida se alzó buscando la razón de su despertar y al ver al italiano su gesto fue más de pesar que de alegría.

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Re: Érase una vez: un barman cabreado [Libre]

Mensaje por Lovino Vargas el Vie Mayo 27, 2011 10:37 am

Nunca llegó a quitarle totalmente el vaso, pues con el despertar del albino tuvo que pausar un momento, sorpredido de que continuase consciente, y lo siguiente que supo es que Gilbert se iba hacia atrás y él le seguía. No soltó. Nadie quebraba nada en su maldito turno, y fue por ello que acabó tirado por sobre la barra con las piernas colgando de un lado y los brazos del otro, la mano aún sujetando el vaso. Todo ello en un período de uno o dos segundos, pero el instinto de aferrarse para prevenir cualquier desastre por el acabaría pagando iba primero.

¿Cómo carajo...? Dio un gruñido de molestia, primero hacia Gilbert y luego hacia los jodidos borrachos que intentaban reírse discretamente del malhumorado barman y fallaban. Reconocía el semblante del otro, le había visto prepararse para su cita, y si bien le tenía relativamente despierto, prefería no preguntarle de eso por ahora. No lucía del todo bien. Aunque para ello habían demasiadas explicaciones posibles, y... ¡bah, tampoco quería saber! ¡No era ningún consejero sentimental, para interesarse en ello! Tan solo dio miradas de advertencia a los mirones alrededor, acallando de inmediato las risas. Mala fama quizás, pero fama al fin y al cabo. Cuando Lovino ordenaba silencio en su barra, silencio obtenía.

Hubiese sido más simple que su compañero se mantuviese inconsciente hasta el amanecer, cuando podría preocuparse con más calma de arrastrarlo de vuelta a la academia. Pero bueno, ya qué. - Gilbert... primero, suelta el vaso. No pienso dejar que lo quiebres. - Le dijo, suspirando. - Y segundo, ¿qué carajo con mirarme así? Te llamé y hasta vine por ti, como querías. Maldito malagradecido...
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Re: Érase una vez: un barman cabreado [Libre]

Mensaje por Gilbert Weillschmidt el Lun Jun 06, 2011 5:19 pm

Como si no pudiese entender,e su gesto de pesar se convirtió en incomprensión y, sin soltar aún el vaso, miró a su alrededor y nuevamente al castaño, la posición de este, y miró el piso, como si recién cayese en cuenta que había caido. Observó su mano y obediente soltó el vaso pero solo para suejtarse del banco caido intentando levantarse sin exito. Si bien su mano se aferraba firmemente el cuerpo parecía no coordinar las indicaciones de su mente y solo terminaba nuevamente en el piso. se arrodilló, como si así ganase un poco de altura y equilibrio y sujetandose del borde de la barra y del propio bartender se levantó con notoria dificultad - ¡Lovino! - le llamó con la voz ronca, ebria y quebrada por anteriores sollozos.

Torpemente le intentó abrazar sin siquiera notar del espectaculo que le daba a los demás queno podían evitar reir ante la situación que el castaño estaba metiendose con su amigo que ya le había desarreglado el chaleco y sacado la camisa de dentro del pantalón en su intento de sujetarse de algo estable.

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Re: Érase una vez: un barman cabreado [Libre]

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